Lo que elegimos incluir. Lo que elegimos omitir. Y por qué.
La mayoría de los protectores físicos usan óxido de zinc o dióxido de titanio en polvo. Reflejan los rayos UV. Funcionan. Pero dejan una capa blanca visible, especialmente en pieles morenas.
Elegimos filtros UV químicos de origen japonés. Se absorben en la piel y dispersan la energía UV como calor imperceptible. Sin capa blanca. En ningún tono.
En México, "Broad Spectrum" solo significa que bloquea "algo" de UVA. No dice cuánto. Un protector con mínima protección UVA y uno con máxima llevan la misma etiqueta.
El sistema PA, originado en Japón, mide protección UVA con precisión. PA++++ es el nivel más alto cuantificado. En Ciudad de México, donde la radiación UVA es 30-40% más intensa por la altitud, esa precisión importa.
Nuestra fórmula es emulsión aceite-en-agua. La fase externa es agua. Por eso se siente ligera al aplicarse. Por eso se disuelve con jabón común.
La fase interna de aceite transporta los filtros UV. Una estructura simple que hace menos.
El ácido hialurónico estándar pesa 1,000,000 o más. Demasiado grande para integrarse en una textura invisible. Se siente pesado.
Elegimos ácido hialurónico hidrolizado con peso molecular promedio de 10,000 o menos. Un tamaño diferente. Un comportamiento diferente en la fórmula. Esa es la diferencia entre pesado e invisible.
Estos dos filtros UV, comunes en protectores occidentales, están vinculados al blanqueamiento de coral y daño en vida marina. Están prohibidos en Hawaii, Palau, y parte del Caribe mexicano.
Nuestra fórmula no los contiene. Ni fenoxietanol, ni octocrileno. Una decisión de diseño desde el primer borrador.
Ciruela Nanko Ume de Wakayama. Conchiolina de ostra perla Akoya. Raíz de peonía japonesa.
Su origen está documentado. Su inclusión en la fórmula es una decisión de diseño. No una promesa.